¿Es posible enamorarse en Granada?

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carrera del darro 2Granada.

Caminar por la Carrera del Darro, de noche, sin bullicio. Lejos de las aglomeraciones de turistas, masificaciones y vehículos atascados. Se abre un abanico hacia un ayer eterno. La empedrada calle iluminada por luces tenues cubriendo parcialmente las paredes, dejan rienda suelta al temor y la imaginación.

Ya nos habló Federico García Lorca sobre el sonido del río de oro y la suave brisa de un bosque que nos habla. La magia permanece en este lugar pero no es el único.

¿Qué lugares aconsejamos?

Si quieres conocer Granada en pareja, aconsejamos:

  • Pararse a contemplar las vistas del Albaicín y la Real Chancillería desde las luces del atardecer en el Mirador de Almanzora. El mirador se
    Mirador de san jose
    Autor: CMC

    encuentra en una calle sin salida, en lo más alto del Barrio de la Churra. Da la sensación de flotar en el Río Darro que pasa por abajo.

  • Durante el otoño, con la caída de las hojas, nos encontramos con algunos paseos de ensueño. Por un lado, la subida a la Alhambra. Desde la Cuesta de Gomérez, un gran pasillo de colores singulares tejen el suelo que pisamos. Por otro, el Paseo del Violón junto al Río Genil. Mientras los rayos de luz de la luna se reflejan en el río es, sin duda, una estampa muy bohemia.
  • Próxima a la Iglesia de San José y la Casa del Almirante, se encuentra uno de los miradores más desconocidos. Los bancos, dispuestos para ver el sol caer, nos permite ver el rojizo cielo reflejado en los tejados y la fachada de la Catedral de Granada.
  • Pero sin duda, hay algo misterioso y nostálgico al caminar por el interior de la Alcaicería. En horas nocturnas, cuando ya los negocios están completamente cerrados y sus insólitos pasillos permanecen anclados en un tiempo remoto.

¿Quienes hablan sobre el amor en la ciudad de los granados?

Abundan las citas de personalidades que, hayan visitado o no Granada, sintieron una afinidad única con sus espacios. Así como la aureola que la literatura universal ha creado desde hace milenios un imaginario que a día de hoy aún perdura. Sabemos como Chateaubriand que “es como la novia de cristal de nuestros sueños, todo el que la ve, tiene la ilusión de volver a visitarla”.

Y es que es una ciudad hecha para los deshonestos. Así apuntaba en el siglo XI Ibn Hazm cuando alega que “un hombre honesto es el que no trata a personas de malas costumbres, el que no se arriesga a contemplaciones que despierten la pasión, el que no levanta su vista para ver las figuras de composición maravillosa. Un hombre deshonesto es, en cambio, el que trata gentes viciosas, el que dirige la mirada a los rostros bien hechos, el que aborda contemplaciones malsanas y busca soledades peligrosas”. Porque Granada inspiró las paletas de Henri Matisse. Hizo vibrar las cuerdas de Leonard Cohen. “Todo curioso viajero guarda a Granada en su corazón, aún sin haberla visitado” (W. Shakespeare).

“La poesía es solamente la prueba de que hay vida. Si tu vida se está quemando bien, la poesía no es más que la ceniza”.

Leonard Cohen

La Granada que enamora

atardecer alhambra
Serge Y. Foto por: Flickr

Nosotros imaginamos a Granada como un ayer eterno. Un verano que era, si nuestra memoria no nos falla, como estos domingos de julio por la tarde. Solitaria, sin gatos por la calle. Con las ventanas y balcones cerrados, porque era, si mal no recordamos, una sierra desnevada. La brisa que se cuela en el interior de un carmen y el insoportable calor que incuba las tensiones de una mentalidad que solo entiende el todo o la nada.

 

La recordamos tan extraordinaria como un Mirador de San Nicolás vacío, como el nacimiento de una luna justo detrás de Dar al-Arusa siendo la imagen de la Alhambra lo de menos. En un instante, justo, en el que los ojos se hacen niños y comunican sin palabras todo lo que el corazón anhela pero no hay agallas de dar pasos ciegos. Y así, con un silencio de Darro, entre dos colinas que se miran sin tocarse, acaban dando vida a un paseo que a pesar de los siglos aún sigue atrayendo el deseo de todo aquel que quiere enamorarse.