La Tarasca: de leyenda francesa a icono de la moda

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Cada miércoles de Corpus sale la Tarasca sobre su dragón alado por las calles de Granada, un instante genuino de esta fiesta local. Se podría considerar el contrapunto pagano de las fiestas del Corpus Christi. Traída por los Reyes Católicos para hacer del Corpus la principal fiesta del nuevo reino de Granada. Les dieron, además, la oren a los habitantes de la ciudad de que lo pasaran tan bien que pareciera que estaban locos. Y pese a ser muy propio de este corpus granaino sus orígenes se remontan a tierras francesas.

Foto de Alex Cámara en Ahora Granada

Todos los años su llegada despierta una enorme expectación, pues su atuendo será la guía de las tendencias para el próximo año. Popularmente se conoce este desfile como La Pública de las fiestas. Suele ir acompañada de varias charangas y bandas de música. Además la Tarasca va siempre acompañada de los Gigantes y Cabezudos, que tendrán en su máxima representación a los mismísimos Reyes Católicos, así como a los últimos reyes de la dinastía nazarí que gobernaron en Granada, Boabdil y Moraima. Estos gigantes son portadores de las llamadas vegijas, que no son más que tripas de cerdo secadas e infladas a modo de globos con las que golpean a los valientes que se sitúan en primera fila.

Esta procesión, que sale desde el consistorio de la ciudad, recorrerá las principales calles del centro para volver al patio del ayuntamiento, donde la Tarasca permanecerá expuesta hasta el final de la feria. Así todos aquellos que quieran contemplarla de cerca pueden hacerlo en la Plaza del Carmen.

La Tarasca no es otra cosa que una alegoría del triunfo del bien sobre el mal, de la belleza sobre lo monstruoso. Proviene de la región francesa de Tarascón, en la Provenza, donde se originó en el siglo XIV.  Desde allí la tradición se extendió por muchas otras ciudades tanto francesas como españolas, sobre todo por la franja mediterránea. Y aunque en Granada se ha mantenido hasta el presente, en la mayoría de los distintos puntos geográficos es una tradición que se ha perdido. Pese a que el origen era común, las diferencias entre las distintas Tarascas eran más que notables.

La Leyenda

Hay dos versiones de la historia de la Tarasca. La primera es de origen celta, donde la tarasca un animal monstruoso, utarasca granadana fiera mitad serpiente mitad mujer. Engañaba a los hombres para devorarlos o mutilarlos, una vez que estos cedían a sus encantos.

La segunda versión es la más extendida. Narra que la Tarasca era un ser mitológico que habitaba en la localidad de Tarascón. Tenía atemorizado a todo el pueblo, destrozando los campos y las cosechas. Un dragón de hasta veinte pies de largo. Tenía seis patas cortas, un cuerpo como de buey y un caparazón de tortuga, una cola llena de escamas que terminaba en un aguijón. De scribían su cabeza como de león con orejas de caballo y un rostro aterrador. El propio rey de Tarascón había intentado combatirla con todo su ejército sin éxito alguno.

Santa Marta contra la Tarasca

Estando Santa Marta en Aix con Magdalena y Maximino (primer Obispo de Aix), vinieron los diputados de Tarascón. Atraídos por las historias de los milagros de los siervos de Dios  les suplicaron que acabaran con el monstruo. Marta tomó permiso de Magdalena y de Maximino y siguió a estos hombres. Los habitantes del pueblo les esperaban en las puertas de la ciudad. Pero al verla llegar sola, perdieron las esperanzas, no creyeron que una mujer pudiera vencer a la Tarasca. Santa Marta, sin miedo, solo preguntó dónde se encontraba ese famoso dragón. Le mostraron un pequeño bosque cercano hacia donde se dirigió sin ninguna defensa.

Sería Santa Marta y no el mismísimo rey quien encantaría a la bestia por medio de plegarias. Apareció victoriosa subida en su lomo, cruzando así la ciudad, glorificando el nombre del Cristo. Entregó al pueblo al dragón, como si fuera un juguete y aun ensangrentado de su última víctima. Al caer la noche los habitantes de Tarascón salieron aterrorizados, decididos a acabar con el objeto de su miedo, que murió en el sitio sin ofrecer ningún tipo de resistencia. Entonces Santa Marta predicó con su fe al pueblo, convirtiendo a muchos al cristianismo.

Este es el origen de la imagen que ha ido pasando a través del tiempo. En España se conserva en ciudades como Madrid o Toledo y que en Granada ha terminado siendo nuestra Tarasca. Aquella que cada miércoles y jueves de Corpus sale desfilando para marcar las tendencias estilísticas del próximo año.